“Cien días de felicidad” de Fausto Brizzi

"Cien días de felicidad" en una vida extraordinariamente ordinaria

En 2013 el director italiano Fausto Brizzi presentó su primera novela, que aún hoy causa sensación

¿Te gustaría saber cómo y cuándo morirás? Es más, si lo supieses ¿Cómo vivirías tus últimos días? ¿Qué harías en la carrera contrarreloj para quedarte completamente a gusto con tu paso por este mundo? Cien días de felicidad parte de este planteamiento un tanto bizarro. No es un ensayo, ni un libro de autoayuda (aunque el título confunde), es la primera novela del director, escenógrafo y productor de cine Fausto Brizzi. En ella se acompaña a Lucio Battistini un italiano medio, ordinario, con ninguna característica que le haga particular en su último gran viaje.

Los capítulos están enumerados en una cuenta atrás, empezando desde el -100. Es el diario del protagonista, que busca alcanzar unos objetivos concretos antes de morir. No tiene un tono triste ni melancólico. Para nada. Tampoco pretende pasar a la historia, ni hacer nada trascendental. No se tira en paracaídas desde un avión, ni se funde todo su dinero en un viaje a Bali. Lo que, en cierto modo, da rabia como lector pues ves como se van acabando los días. Lucio, sin embargo, sigue yendo a desayunar un donut frito a la pastelería de su suegro, como todos los días. O simplemente se da un paseo.

Él mismo lo dice: “No tengo ningún mérito para que se me recuerde oficialmente. Para justificar una placa de mármol en un edificio. Una placa por delante de la cual alguien pase y diga: ´Déjame que mire en la Wikipedia quién era ese Battistini´. Y, sin embargo, tengo una mujer y dos hijos a los que quiero, unos amigos maravillosos, un equipo de chicos que darían la vida por mí. He cometido errores, y cometeré otros, pero yo también he participado en la fiesta. Yo también estaba. Quizá en un rincón, no era el homenajeado, pero estaba.”

 

Como dice Oscar Wilde: "Lo importante de la muerte es que nos encuentre vivos"

Al final, todos somos un Lucio. Personas sin delirios de grandeza que disfrutan de los extraordinarios detalles de su ordinaria vida. Y no creo que sea algo malo: saber que es suficiente, que lo que alcanzan a ver tus ojos y a tocar tus manos es más que suficiente para ser feliz. La satisfacción reside en uno mismo. Hay que saborear cada respiro, cada segundo de la vida, apreciar todos y cada uno de los momentos que nos conforman.
He de decir, también, que la novela tiene muchas peculiaridades típicas de los escritores italianos y su cultura. La concepción del matrimonio y de la mujer de Fausto Brizzi está un poco oxidada. Intenta justificar actos injustificables. Y en algún momento de la novela he detestado a Lucio, lo que te hace sentir mal porque esta feo detestar a un moribundo. Así mismo, en algunas circunstancias carece de profundidad, da la sensación de que quiere llegar cuanto antes al desenlace, pero que a la vez hay bastante contenido “de relleno”.

Fausto Brizzi

Nacido en Roma en 1968 es director, escenógrado y productor de cine. Con su primera película "Notte prima degli esami", ganó los premios David di Donatello y el Nastro d´Argento.

No obstante, es una novela muy fácil y rápida de leer. Se hace amena y es inevitable esconder la lagrimilla. Te deja una sensación agridulce, con mayor porcentaje de dulzura. Establece, acertadamente, que los grandes pilares de la vida residen en lo social: nuestra familia y amigos, que sin ellos sí que seríamos ordinarios. Ofrece perspectiva sobre la vida. También hay cabida para la reflexión con una conclusión muy clara: Un día sin reír es un día perdido.

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Nuestra puntuación...

3.5/5

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Celia Castillo

Redactora Web