Violencia vicaria, qué es y qué estamos haciendo

Violencia vicaria, qué es y qué estamos haciendo

El 51,7% de mujeres víctimas afirma que los hijos/as sufrieron ellos mismos violencia

Dentro de la violencia machista hay diferentes escalafones en la pirámide, unos más visibles que otros, pero todos igual de alarmantes y de los que nos deberíamos ocupar como sociedad. Sin duda, uno de los más crueles y que más dolor afligen a la mujer es el de la violencia vicaria, o lo que es lo mismo: ejercer la violencia machista a la mujer a través de sus hijos.

Pirámide de violencia de género. Fuente: Amnistía Internacional.

La experta en atención a la mujer con problemas de salud mental, Bárbara Zorrilla asegura que:

"Eso es la peor violencia psicológica. Es utilizar la mayor arma que tienen los agresores contra las mujeres, que son sus hijos. Instrumentalizar, manipular a los niños y ponerlos en contra de la madre es una de las estrategias que más utilizan los maltratadores”.

Bárbara Zorrilla

Otro experto en la matería, Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género y profesor de Medicina Legal en la Universidad de Granada, en unas declaraciones al diario El País, explica que la violencia vicaria, en líneas generales, “es la violencia que se ejerce contra alguien a través de una persona interpuesta”.

Sin embargo, cuando hablamos de este tipo de violencia dentro del terreno de la violencia machista “que un padre mate a sus hijos, parte de una violencia estructural y se basa en la identidad del hombre, que busca dominar a la mujer”, afirma Lorente.

Este tipo de violencia puede acabar incluso con la muerte de los pequeños por parte de su progenitor para destruir por completo a la madre. Tristemente, en España ha habido varios casos sonados como puede ser el reciente asesinato de las niñas Ana y Olivia a manos de su padre en Tenerife o, en 2011, el caso de Ruth y José también asesinados por su padre José Bretón.

Pero la violencia vicaria no solo ocurre en los casos más mediáticos como estos ni en los más graves. Según psicóloga clínica y forense Sonia Vaccaro, quien acuñó el término de violencia vicria en 2012, hay signos previos como la suspensión de tratamientos médicos cuando los niños están con el padre en casos de custodia compartida, o cuando el maltratador habla mal de su madre a sus hijos, o este emplea a los hijos para que insulten a su madre a través de la manipulación.

Concentración contra la violencia vicaria en Ponferrada. Fuente: Elbierzodigital.com

Para arrojar algunos datos acerca de la violencia vicaria, el Ministerio de Igualdad realizó una macroencuesta en 2020 que recoge que el 51,7% de mujeres víctimas afirma que los hijos/as sufrieron ellos mismos violencia a manos de la pareja violenta. Además, 265.860 menores viven en hogares donde una mujer está siendo maltratada siendo la mayaría de ellos (232.818) menores de edad.

La deshumanización de los menores

En estas situaciones tan delicadas ya no solo sufre la mujer sino también los hijos, quienes sufren graves trastornos emocionales, como apunta Vaccaro. “El maltratador los usa como un arma con la que golpear a su madre, que sufre pánico y dolor”, explica Miguel Lorente. Como consecuencia de ello, el experto asegura que los menores se vuelven más agresivos y pueden desarrollar miedo y ansiedad.

Este tipo de violencia puede ser física, psicológica e incluso, como se ha comentado anteriormente, puede llegar al asesinato. En el 2013 se comenzaron a contabilizar las muertes de estos menores y desde entonces en España hay un total de 41. Y desde 2015 los niños se comenzaron a contabilizar como víctimas de la violencia machista en la Ley de la Infancia y la Adolescencia.

Protección para los hijos

Existen ciertos protocolos de protección, pero no son del todo útiles ya que muchas mujeres no acuden a denunciar. Recientemente se han realizado algunos cambios en esta materia en la que se prohíben las visitas del padre que “esté incurso en un proceso penal” por violencia machista. Esta medida entrará en vigor en septiembre y, según Lorente,  es algo muy positivo en el camino hacia la erradicación de este tipo de violencia y, por lo tanto, un paso más en la lucha contra la violencia machista.

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Lucía Martín

Redactora Web