Robots Universales Rossum

Los "Robots Universales Rossum" conquistan Madrid

La compañía teatral “La Casa Be” reinterpreta de forma magistral la obra de Karel Capek.

En su última producción, Carlos Be versiona la distópica obra de 1920 de Karel Capek: Robots Universales Rossum (R.U.R.). Este texto con aires de la Metrópolis de Fritz Lang, es considerado el primer escrito teatral de ciencia-ficción de la historia. El trabajo de la compañía La Casa Be es una conmemoración del centenario de este hito histórico. Cuatro actores en escena –Javier Arribas, Joan Bentallé, Rosana Blanco y Carmen Mayordomo–  nos transportan a una sombría factoría donde se construyen robots que ejercerán de mano de obra barata y liberarán a los seres humanos de trabajo. Pero ¿acaso es ese el objetivo del hombre en la Tierra? Producir y trabajar y trabajar y producir

Estas son algunas de las cuestiones que lanza al aire la coproducción de Carlos Be con la Embajada de la República Checa en España, el Centro Checo, la Universidad Complutense de Madrid y el INAEM. La obra  se podrá ver los domingos de junio a las 20:00h hasta el día 20  en La Cripta Mágica (Calle de Tarragona, 15), un pequeño café que actúa como quinto intérprete de la obra por su encanto. 

Fotografías de Roberto Cuezas

“La Casa Be” vuelve a hacer de las suyas. Lo maravilloso de esta obra, más allá de la pluma de Capek, reside en la magnífica actuación de la compañía. Así como, en la destreza de Carlos Be para adaptar y poner en marcha este proyecto. Es sorprendente como con tan solo cuatro actores se consigue dar vida a una factoría entera. Cabe destacar, por tanto, la versatilidad de los artistas a la hora interpretar varios papeles. Por ejemplo, Rosana Blanco es tan pronto la más delicada de las princesas como una choni barriobajera. Por no hablar de Javier Arribas que sufre hasta tres transformaciones físicas y aporta la clave de humor a la obra. Por su parte, los consagradísimos actores Joan Bentallé y Carmen Mayordomo inundan la tarima de firmeza y sinceridad. Su manera de desenvolverse en escena está llena de verdad. Esta explosiva combinación embriaga al espectador desde que se sube el telón hasta que suenan los aplausos. 

Lo cotidiano de la esclavitud

R.U.R fue escrita en el periodo de entreguerras como denuncia a la confabulación de los totalitarismos imperantes. Fue censurado por su defensa de las libertades por los regímenes nacionalistas y marxistas-leninistas. También en su traducción al español por el franquismo y la Iglesia Católica.

La obra teatral, aún vigente 100 años después, es una reflexión sobre la esclavitud en los tiempos modernos. De aquí nace la palabra “robot”, procedente del término “robota”, que significa esclavo.  Evoca la famosa pregunta de si vivimos para trabajar o trabajamos para vivir. A simple vista parece que habla sobre un futuro inmediato en el que los robots vivirán entre nosotros. ¿Sustituirán las máquinas a los seres humanos? ¿Están los robots a nuestro servicio? ¿Pueden tener  alma?

Pero haciendo una segunda lectura, descubrimos que lo que realmente reside en las palabras de Capek es que ya vivimos entre robots. Somos nosotros. Máquinas de producción sin sentimientos ni corazón que solo buscan conquistar territorios. ¿Dónde queda la sensibilidad? ¿Dónde está el amor? El amor, por siempre, nuestra única salvación

Cartel R.U.R.

Otra compañía teatral u otro director no habrían hecho justicia de la misma manera a Robots Universales Rossum. Ahora la obra es tan hija de Karel Capek como de Carlos Be y su familia. Completamente emocionante, deja al espectador reflexivo y con muchas ganas de sentir y de vivir. 

Nuestra puntuación...

5/5

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Celia Castillo

Redactora Web