Merlí: Sapere Aude, un final esperado pero no deseado

Merlí: Sapere Aude, un final esperado pero no deseado

El pasado viernes 23 de abril se estrenaba un nuevo episodio de Merlí: Sapere Aude, una serie original de Movistar+. Y con cada capítulo que pasa, la serie brilla más y más. Todo ello gracias al guion de Hector Lozano y la maravillosa actuación del reparto, sobre todo del protagonista al que da vida Carlos Cuevas. 

En esta segunda y última temporada del spin-off de la serie de TV3, Merlí, el personaje de Cuevas, Pol Rubio, vuelve para una entrega en la que la filosofía se convierte en una protagonista más. Nuevos intérpretes aparecen en escena, relacionados con el primer año en la universidad de Pol, y casi desapareciendo quienes nos cosquistaron con la serie madre. Aunque volviéndonos a enamorar con un elenco de la talla de María Pujalte, Eusebio Poncela o Jordi Coll.

Hector Lozano y el director de Sapere Aude, Menna Fité, abandonan la drama – comedia adolescente de aquella primera serie, en la que nos identificábamos con unos alumnos de bachillerato, para adentrarse en una nueva etapa de la vida en la que una fuerte revelación traspasará los ocho episodios de esta temporada final. 

Tal y como comprobamos en la primera, Pol Rubio empieza en la universidad empujado por la admiración que siente hacia el que fuera su profesor de filosofía (Francesc Orella) durante el instituto. Decidido a convertirse en maestro para poder ser un referente para los jóvenes como Merlí lo fue para él, comienza la carrera de Filosofía, la etapa universitaria, en la que deberá enfrentarse a cambios asociados a la madurez y al progreso de lo que conlleva convertirse en un adulto. 

Con la profesora Bolaño (María Pujalte) de nuevo como su reciente mentora y su pequeño grupo de amigos, Pol afronta el segundo semestre del primer año. A través de este spin-off, los valores planteados por la filosofía toman el poder para colarse entre los problemas y las alegrías de la vida de los propios estudiantes, y que, a su vez, hacen que el espectador reflexione sobre los mismos. Valores como la ética moral y el amor, la diversidad en las relaciones sexo-afectivas o la conciencia de clase son aprendidos durante las clases de la Bolaño en esas aulas antiguas. 

Durante el rodaje de Merlí: Sapere Aude. VerTele

Además, durante los episodios conoceremos a Axel, el encargado de restaurar el paraninfo de la universidad y con el que Pol conectará al instante. Y a Dino, el excéntrico dueño del pub de ambiente en el que Rubio trabajará de camarero, y con el que comprenderá aspectos importantes de la vida que también le atañen a él. 

Apenas queda nada en la serie de quien fuere el gran Merlí, y “cada vez menos” según afirma el guionista. “Pero está de alguna manera. Es una ausencia que se nota, igual que cuando pierdes a un ser querido y con el tiempo lo vas superando”. Está claro que el espíritu merliniano se mantiene gracias a Cuevas: “el motor de los personajes es el crecimiento personal y no hacerse rico, como en otras series”.  

"Concebida para tener una entidad propia"

Lo que sí sabemos es que, ya sea por el factor nostalgia, o como nuevo espectador que se enganchó a la serie con este formato de Movistar+, la serie va sumando audiencia sin parar, ya que, como comentaba Cuevas: “estaba concebida para tener una entidad propia”, y de eso no cabe duda. Es una serie para devorar y degustar, para disfrutarla e identificarse con los personajes, y ya queda poco para echarlos de menos. Pol sigue siendo Pol, de gran corazón, pero siempre con su chulería por delante, y aprendiendo a vivir igual que lo hacemos todos.

Nuestra valoración:
5/5

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Irene González Suárez

Redactora Web