Toda una vida con Miguel y, también, con Bosé

Toda una vida con Miguel y, también, con Bosé

Todas y todos conocemos la revolución que Miguel Bosé generó al declararse negacionista de la COVID-19, al animar a la población a manifestarse en contra de las mascarillas y proclamar que dicho virus es una forma de manipulación, “un plan urdido para que no se sepa” la verdad, tal y como explicó en el programa de entrevistas Lo de Évole.

Y es que el pasado domingo se emitió la que sería la primera entrevista a un medio español después de muchos años por parte de Miguel Bosé. Uno de los momentos más esperados, pues ha reaparecido tras un verano en el que no dudó en apoyar las manifestaciones negacionistas en un principio, para luego abandonar las redes sociales.  Durante la entrevista que Jordi Évole realizó, Bosé habló sin tapujos sobre su pasado: adicciones a drogas, el deterioro de su voz e incluso el deterioro de su voz. 

El encuentro tuvo lugar en una habitación de hotel en Ciudad de México, y empezaba mostrando una complicidad entre el protagonista y el periodista que dejaba entrever una amistad. El mismo Évole fue quien contactó directamente con el artista para poder llevar a cabo la entrevista, dándose cuenta que no sería fácil para él ya que tendría que preguntar por temas delicados a quien tiene aprecio. 

Jordi Évole y Miguel Bosé durante la entrevista (Atresmedia)

Nada más entrar, Miguel casi que regañó al presentador por llevar la medida de seguridad frente a la COVID que tanto repudio le causa al artista: “¡Quítate esa mascarilla! Yo no hablo con gente con mascarilla”. Esta fue la dicharachera bienvenida que Jordi recibió al llegar al cuarto en el que pasarían largas horas. 

Respecto a la pérdida de voz, irreconocible ante las cámaras, culpó a los problemas de causó su separación con Nacho Palau, padre de sus hijos, pero sin llegar a indagar en profundidad sobre los mismos y tan siquiera nombrarle, refiriéndose a él como “una expareja”. 

La charla, cuya emisión está dividida en dos partes y el próximo domingo podremos degustar la segunda, se centro en primera instancia en los problemas de Bosé con los estupefacientes, todo ello a causa, según él, de un desamor. Es importante recalcar el uso de “Bosé” para referirnos a esta etapa de su vida, pues como comentó en la entrevista, en él conviven dos personalidades, usando el apellido para su trayecto como artista, más salvaje y alocada, y “Miguel” cuando habla de una personalidad que llama a la calma y la reflexión. Miguel aclaraba que esa misma noche en la que le rompieron el corazón se tomó su primera copa y se metió su primera raya. “A partir de ahí solo conocí la luna, la noche y la parte oscura de Bosé y de Miguel”, recordando que ha tenido “años salvajes, sexo a lo bestia, drogas…”

"Las drogas son unos estados que utilizados bien dan mucho conocimiento y te dan puntualmente unas visiones de cosas que son interesantes, revolucionarias incluso. Pero cuando pasan a ser un consumo habitual, pierden ese sentido".

El artista reflexionaba sobre el consumo de drogas para sacar el lado más creativo, afirmando que en determinados momentos podrían ayudar a encontrar enfoques interesantes, “pero cuando pasan a ser un consumo habitual, pierden ese sentido”, subrayaba. De esta forma, Bosé le explicaba a Jordi la grave dependencia que sufrió, confesando que llegó a consumir dos gramos de cocaína diarios, y que consiguió dejar hace apenas 7 años de una forma drástica. De un día para otro venció todas sus adicciones. Ante la incredulidad de Évole, debido a que lo normal es pasar por un proceso de desintoxicación, el cantante aseguraba que “todo está en la mente” y con ese poder no le costó apartar esa vida disparatada que garantizaba tener. 

Lo de Évole con Miguel Bosé (Atresmedia)

Además, Miguel Bosé no vaciló una vez más en dar su opinión sobre la pandemia, insistiendo sobre sus teorías negacionistas. Jordi preguntó sobre el fallecimiento de su madre, Lucía Bosé, formalmente reconocida como víctima de coronavirus. Algo que a día de hoy su hijo sigue negando, criticando la actuación médica durante las primeras semanas tras la primera ola del virus: “mi madre no murió del COVID y eso tiene que parar ya”, respondía molesto al presentador. 

En pocas palabras, Miguel Bosé encontró en Jordi Évole una figura en la que confiar y dar a conocer un repaso por los momentos más oscuros y frágiles de su vida, abriéndose en canal y contándolos con todo lujo de detalle. Esto ha hecho que el espectador confirmase una vida de la que simplemente se sospechaba, pero nunca se había hecho oficial. Y aunque ha recibido críticas y burlas, no cabe duda que significa uno de los momentos a recordar por la historia de la televisión española. La noche del próximo domingo, día 18 de abril, volveremos a esa grisácea habitación de hotel para continuar escuchando el relato de la vida del que ha sido tan querido artista por parte de quienes único pueden hacerlo, Miguel y Bosé. 

Comparte en:

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on email
Avatar
Irene González Suárez

Redactora Web