Hierro: la segunda temporada pone el broche final perfecto

Hierro: la segunda temporada pone el broche final perfecto

Fotograma de ''Hierro''

La serie de éxito de Movistar+ ha llegado a su fin y no podía haberlo hecho de mejor forma. Manteniendo la intensidad, incluso superando a la primera temporada, y una estética brillante que acompaña a cada momento y le da sentido.

En esta nueva etapa de Hierro, volvemos a la isla canaria para conocer los entresijos de dos nuevos casos que acabarán por mezclarse y a los que la jueza Candela Montes, interpretada por su tocaya Candela Peña, tendrá que hacer frente y balancearse entre una vertiente emocional y otra racional. 

"Eso lo habla usted con su abogado"

Con una temporada más corta que la anterior -seis capítulos en vez de ocho-, observaremos cómo la jueza ha de enfrentarse a las consecuencias de la trama anterior, a lo que se suma la lucha por la custodia de dos niñas en la que interviene una madre ex-drogadicta y un padre violento y rico que amenaza con llevarse a las hijas a Miami. Y cómo no, Díaz (Darío Grandinetti), aunque está dispuesto a acabar con su pasado, se verá involucrado hasta las trancas. 

No nos cansaremos de la enorme fuerza que Candela Peña ha sabido transmitirle a la jueza Montes con unos episodios en los que muestra su lado más personal. Pues, a pesar del minucioso trabajo que conlleva su puesto y que realiza bajo un gran sentido de la justicia, observamos a una madre agobiada y muy entregada en el cuidado de su hijo, que padece una extraña enfermedad. En cuando al intérprete de Díaz, Grandinetti plasma en su personaje la resistencia y entereza a la hora de proteger su platanera ante la fuerte extorsión que recibe y a su hija. Una temporada en la que vemos a un Díaz más volcado con la paternidad, pero a su manera…

Esencia canaria

Además, igual de brillante que la interpretación del elenco de actrices y actores, Hierro destaca por la aparición de paisajes impresionantes que dan vida a la acción. Localizaciones como Tacorón, donde se encuentra la gran platanera de Díaz, una zona de malpaís, tierra volcánica, donde resulta casi imposible que surja vida debajo de esos plásticos. El Terrero de Lucha Canaria Ramón Méndez, situado a los pies del campanario de la Iglesia de Frontera, que tomará un importante papel en el desenlace de la trama, o las largas carreteras llenas de curvas que tienen lugar entre tierra rojiza toman un importante papel a lo largo de esta segunda temporada. Y es que, tal y como mencionó uno de los hermanos creadores de esta ficción, Pepe Coira, “la isla es una especie de continente en miniatura que tiene desde Mordor hasta la Comarca”, y han sabido plasmar tanto los increíbles lugares característicos como la cultura de sus gentes. 

“Cuando planteamos transiciones con elementos paisajísticos tiene que ver con, por un lado, no olvidar cuál es el escenario en el que estamos y, por otro lado, intentar transmitir un poco las sensaciones de cómo puede ser el tempo en un sitio así”, continúa Coira. Y es cierto que lo consiguen, ya que como resultado queda un visionado que atrapa al espectador en una tensión bien medida que mantiene el suspense hasta el último momento, acompañado de un entorno que da sentido a la trama. Hierro no deja indiferente a nadie y ha sido emocionante la experiencia de vivir por un tiempo en los entramados de la isla. 

Nuestra puntuación...

5/5

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Irene González Suárez

Redactora Web